Redacción Minuta Legislativa
La reciente aprobación por parte de la Cámara de Representantes de Estados Unidos de un impuesto del 3.5% a las remesas, provocó reacciones encontradas entre el oficialismo mexicano.
Lo que inicialmente fue celebrado por senadores como un triunfo diplomático, se tornó en motivo de tensión política tras la postura de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien afirmó que la reducción del gravamen “no es el objetivo de su administración”.
El nuevo impuesto, promovido originalmente por el presidente Donald Trump con una tasa de 5%, fue ajustado a 3.5% luego de gestiones del Gobierno mexicano y de una delegación plural de senadores que viajó a Washington.
La medida fue anunciada como un logro por legisladores de Morena como Ignacio Mier y Andrea Chávez, quienes destacaron la “unidad y patriotismo” del cuerpo legislativo.
Durante su visita, la senadora Andrea Chávez resaltó que la delegación mexicana defendió a los migrantes con firmeza, calificando la medida de “injusta, discriminatoria y contraproducente”.
Agradeció la confianza de Sheinbaum, pero remarcó que el trabajo se hizo “con dignidad y sin subordinación”.
En un gesto de “congruencia”, la legisladora afirmó haber cubierto personalmente los gastos del viaje. “A la Patria no se le cobra, se le sirve”, expresó al informar del regresar al país de la delegación de senadores mexicanos.
No obstante, tras la declaración de la Presidenta, el tono de celebración cambió cuando senadores oficialistas matizaron su postura, reiterando el rechazo al gravamen.
Por su parte, el senador priista Manuel Añorve criticó al Gobierno federal, acusándolo de “vender como victoria una derrota diplomática”.