Rubén Aguilar Valenzuela
La República Socialista de Vietnam, es el país más oriental de la Península Indochina, en el Sudeste asiático, tiene 331 688 kilómetros cuadrados, poco menos que Alemania, y tiene 3000 kilómetros de costas. Cuenta con 100 millones de habitantes, la capital es Hanói que cuenta alberga a 9 millones de habitantes.
Las principales religiones son el budismo, con el 46% – 50% de la población; entre el 30% – 38% de la población se declaran no se religiosos o practicar el animismo y el culto tradicional a los antepasados; catolicismo, con 7% – 8%. Está también el caodaísmo, con el 1.5%; el Hia Háso, con el 1.5%; el protestantismo con el 1.0% y el Islam con el 0.5%.
Los primeros contactos entre el cristianismo y los territorios del actual Vietnam datan del siglo XVI, con la llegada de comerciantes y misioneros procedentes principalmente de Portugal. Al inicio del siglo XVII, los jesuitas consolidaron una presencia y desarrollaron una labor misionera entre comunidades locales en Tonkín y Cochinchina.
En el siglo XIX, especialmente durante los reinados de Minh Mạng, Thiệu Trị y Tự Đức, hubo persecución religiosa, el cristianismo se prohibió, se ordenó la destrucción de iglesias y se obligó a los fieles a renegar públicamente de su fe. La historiografía estima que decenas de miles de cristianos fueron ejecutados, encarcelados o deportados durante estas persecuciones.
En 1988 se canonizó a 117 mártires de Vietnam, entre ellos obispos, sacerdotes y laicos vietnamitas, y misioneros españoles y franceses. La Santa Sede y la Iglesia local señalan que este grupo simboliza a un número mucho mayor de mártires, que se calcula en más de 100 000, que dieron la vida por su fe entre los siglos XVII y XIX.
Durante el tiempo de la colonia francesa, a partir de la segunda mitad del siglo XIX, la Iglesia crece y se multiplicaron las diócesis y se consolidaron congregaciones religiosas locales, pero también se acentuó la identificación del catolicismo con el poder colonial, lo que tendría consecuencias políticas y sociales en el siglo XX.
Tras la retirada francesa y la división del país, la Iglesia vivió situaciones muy distintas en el Norte y en el Sur. Numerosos católicos huyeron desde el Norte hacia Vietnam del Sur en la década de 1950, mientras que en el Norte muchas comunidades quedaron sometidas a fuertes restricciones y vigilancia estatal.
Después de la reunificación de 1975 y la instauración de la República Socialista de Vietnam, la Iglesia católica se enfrentó a décadas de control estricto, limitaciones en la actividad pastoral y restricciones en la formación de clero. Figura emblemática de esos tiempos es el cardenal François-Xavier Nguyễn Văn Thuận (1928-2002), que pasó trece años en prisión.
A partir de la década de 1990 se observa una progresiva apertura, con mayor libertad para el culto, la reconstrucción de templos y el incremento del número de vocaciones sacerdotales y religiosas, aunque la actividad eclesial continúa regulada por la legislación sobre creencias y religiones. En 2009 se creó el Grupo de Trabajo Conjunto Vietnam–Santa Sede, que se reúne periódicamente para abordar cuestiones de interés común, entre ellas el estatuto jurídico de la Iglesia. En 2023 se acordó el nombramiento de un representante pontificio residente en Hanói.
Hoy, los católicos suman 7.5 millones de fieles, que es una de las comunidades más numerosas de Asia. La Iglesia se organiza en tres arquidiócesis metropolitanas y 24 diócesis, agrupadas en tres provincias eclesiásticas (Hanói, Huế y Ciudad Ho Chi Minh). Los obispos se reúnen en la Conferencia Episcopal de Vietnam.
Ahora hay 3400 parroquias y más de 5000 sacerdotes entre diocesanos y religiosos. Hay 11 seminarios mayores con 3000 seminaristas. La Iglesia tiene autorización para operar 635 centros de asistencia social, que incluyen dispensarios médicos, orfanatos, comedores y centros de apoyo comunitario, obras que están a cargo de decenas de congregaciones religiosas masculinas y femeninas.