La Iglesia en la Bienal de Venecia

Rubén Aguilar Valenzuela

La Iglesia católica cuenta con su propio pabellón en la 61ª Exposición Internacional de Arte de la Bienal de Venecia, Italia, que tiene lugar del 9 de mayo al 22 de noviembre de 2026.

El Dicasterio para la Educación y la Cultura, de la Santa Sede, anunció que a lo largo de los siete meses que dura el evento participan 24 artistas. Este año el título de la exposición es en In Minor Keys (“En claves menores”), y se presenta como una experiencia sensorial y meditativa que busca reconectar con el papel emocional y afectivo del arte en la sociedad.

El pabellón se inspira en la vida y la herencia espiritual de la alemana santa Hildegarda de Bingen, compositora y pensadora del siglo XII, y el pabellón se concibe como un espacio de contemplación y escucha profunda.

Lleva el nombre de L’orecchio è l’occhio dell’anima (“El oído es el ojo del alma”), y tiene dos sedes históricas de la ciudad: Cannaregio y Castello. Los comisarios son Hans Ulrich Obrist y Ben Vickers, en colaboración con Soundwalk Collective.

La primera sede es en el Giardino Mistico dei Carmelitani Scalzi, en el barrio de Cannaregio, un oasis espiritual y botánico de aproximadamente 5000 metros cuadrados ubicado en el corazón de Venecia.

Es famoso por albergar el antiguo viñedo de los carmelitas descalzos y por ser el lugar de origen de la famosa Acqua di Melissa, un remedio herbolario producido por los frailes desde el siglo XVIII.

A lo largo de los meses este espacio acogerá nuevas obras sonoras de una veintena de compositores, músicos, poetas y artistas contemporáneos. Las piezas, realizadas con la colaboración de Soundwalk Collective, dialogan con los cantos y visiones de santa Hildegarda de Bingen, a través de voces, instrumentos y silencios.

La segunda sede, el Complejo de Santa Maria Ausiliatrice, en Castello, se presenta, un archivo vivo dedicado a la santa, la liturgia sonora de las monjas benedictinas de la Abadía de Eibingen y la última obra del cineasta alemán Alexander Kluge.

Las obras encargadas a los artistas participantes se conciben como una “oración sonora”: una propuesta que une música, palabra, cine y silencio, y que invita al visitante a una experiencia de escucha contemplativa.

La propuesta responde a una visión curatorial que concibe el sonido como vía de conocimiento interior y de experiencia espiritual, recuperando una intuición central del pensamiento de Hildegarda de Bingen.

El Vaticano ha invitado, entre otros, a la poeta y cantante estadounidense Patti Smith, su participación en el pabellón subraya el cruce entre espiritualidad, palabra poética y experimentación sonora que define el espíritu del proyecto. En el proyecto también participa, la arquitecta mexicana Tatiana Bilbao, reconocida internacionalmente por su enfoque humanista y social de la arquitectura. Su relación con el Vaticano inicia cuando diseña el proyecto Opera Aperta (“Obra Abierta”), para el pabellón de la Bienal de Venecia 2025, que recibió una mención especial del jurado.

Este año, el elenco de participantes también incluye a Brian Eno, pionero de la música electrónica y creador del género ambient, quien, entre otras cosas, ha producido álbumes para David Bowie, U2, Talking Heads y Coldplay.

El cine independiente está representado por Jim Jarmusch, reconocido por su estilo minimalista, y la música por Terry Riley, fundador del minimalismo musical, una de las artistas más vanguardistas del pop actual, reconocida por su fusión de R&B experimental, electrónica y performance visual.

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